MI RADIO ESCOLAR
Este jueves 6 de agosto de 2015 iniciamos el proceso de formación radiofónica con los nuevos integrantes del semillero de radio Mario Kaplun de la Ciudadela Educativa José María Córdoba. Este proyecto está coordinado por el profesor Joel Alberto Copete Becerra la activa y comprometida participación los compañeros docentes Norberto Antonio Morales y Daniel Londoño Zapata con el auspicio y apoyo de los directivos institucionales.
PRIMERA UNIDAD
EL TRANSITO: DE LA REDACCIÓN A LA LOCUCIÓN
INTRODUCCIÓN
La radio al igual que los otros medios de comunicación, utilizados pedagógicamente son valiosos aliados para sacar de la rutina y lo tradicional las interrelaciones docente – estudiante y la convivencia en el establecimiento educativo. Ayuda a adquirir el dominio de la comunicación efectiva: saber escuchar, comprender lo que se dice, ser comprendido, hablar en el momento indicado, actuar de forma oportuna y recursiva.
La radio escolar es una herramienta que utilizada eficientemente permite potenciar los procesos de aprendizaje privilegiando las competencias lingüísticas, tecnológicas, artísticas y comunicativas.
En la presente unidad se brindan orientaciones básicas para que usted apreciado aprendiente reconozca y vivencia la importancia y trascendencia que para el radialista tienen algunas de las variables que intervienen en la locución como son (la vocalización, la articulación, la entonación, el ritmo y la actitud); además de abordar orientaciones y sugerencias de cómo escribir y leer para la radio. Tengamos siempre presente que hacer radio es hablar con la gente, no leer un papel delante del micrófono.
Con el desarrollo de la presente unidad se pretende potenciar en los aprendientes: el trabajo responsable, enriquecer el vocabulario, fortalecer el nivel de expresión en sus diferentes dimensiones, despertar y fortalecer el interés cultural y formativo.
ESCRIBIR PARA EL OÍDO
Para leer como si estuviéramos hablando hay que hablar mientras se escribe.
Publicado el 26/11/2007
Por radio no se lee. En los informativos, si se descubre el tono de lectura, resulta menos grave, porque la audiencia sabe que la noticia no está siendo improvisada por el locutor. Pero en los programas de animación, en los deportivos, en los musicales, en las charlas, en las radiorevistas, hasta en los editoriales, está prohibido leer. Más exactamente: que suene a leído.
Lo leído cansa. Cansa en los congresos, en los simposios, en los mal llamados seminarios que se atiborran de ponencias. En la escuela sucedía lo mismo, cuando te dictaban la lección. Pero, al menos, uno tenía la feliz alternativa de atender más a las piernas de la maestra o a los bellos ojos del profesor. En la radio no hay más estímulos que la voz de los locutores.
El lenguaje escrito no sirve para la radio. El estilo de la radio es vivo, caliente, conversado. Esto hay que decirlo una y mil veces, repetirlo, grabarlo en letras de oro sobre la puerta de la cabina para que no se olvide al entrar: hacer radio es hablar con la gente, no leer un papel delante del micrófono.
Por supuesto, algunos formatos, por la responsabilidad que implican, deberán ser escritos y libreteados hasta en sus últimos detalles. Nadie será tan imprudente como para improvisar un editorial sobre un tema político grave, donde cada palabra tiene su peso y su medida. En estos casos y otros, habrá que redactar un buen texto y pulirlo bien. Pero luego, a la hora de la verdad, al momento de salir al aire, lo interpretaremos dando la impresión de algo fresco, que se piensa y se dice en ese mismo momento. Hay que aprender a leer como si estuviéramos conversando.
¿Cómo lograr esto? John Hilton, uno de los más populares charlistas de la BBC en los primeros años de la radio, tenía una regla básica para dominar esta técnica de la lectura que no lo parece:
PARA LEER COMO SI ESTUVIÉRAMOS HABLANDO
HAY QUE HABLAR MIENTRAS SE ESCRIBE.
Si estuvieras cerca de mi cuarto mientras estoy escribiendo una charla —decía John Hilton—, oirías voces y refunfuños y una completa declamación desde el comienzo hasta el fin. Dirías que ahí dentro hay alguien que tiene un tornillo suelto, que no para de hablar solo. Pero no estaría hablando solo, te estaría hablando a ti.
Escribir para el oído, ésa es la fórmula. Escribir oyendo las palabras, saboreando los giros, incluso las incorrecciones de sintaxis propias del lenguaje hablado. Escribe así mismo, como suena, como si estuvieras conversando, y verás —mejor dicho, escucharás— la diferencia.
Tomado de: http://www.radialistas.net/ Febrero 24 de 2012
No necesitas autorización para bajar los radioclips y difundirlos.
Todos los derechos están compartidos pero agradecemos citar la fuente.
Adecuado por: Joel Alberto Copete Becerra
Ciudadela Educativa José María Córdoba – Semillero Radiofónico “Mario Kaplún”
Proyecto Uso de Medios en la Institución Educativa
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